Por Marianela Toledo | Florida Watchdog

Viridiana Martínez, una activista de inmigración que se infiltró en un centro de detención en Florida
MIAMI— Su niñez, adolescencia y juventud la lleva vividas en un país que la rechaza. Viridiana Martínez, aún conserva el acento y los gustos mexicanos, el país que la vio nacer.
Aunque habla y piensa mejor en inglés, el idioma del país que la vio crecer, pero que la rechaza por no poseer estatus de residente legal, según el gobierno federal.
Según el Centro Hispano Pew, existen en Estados Unidos unos 1.5 millones de jóvenes estudiantes que están indocumentados. De esa cifra aproximadamente 765,000 llegaron al país antes de cumplir los 16 años de edad.
Una acción diferida firmada por el Department of Homeland Security el 15 de junio de este año y que entrará en vigor en 24 horas, podría otorgarle un permiso laboral a Viridiana y otros que, como ella, llegaron al país de pequeños.
Pero ella dice no se acogerá al programa.
“No creo que vaya a aplicar porque no creo en esto,” explicó Martínez durante una entrevista que mantuvo con Florida Watchdog en la vivienda que comparte junto a otros de la organización Alianza Nacional de Jóvenes Inmigrantes en Lake Worth, Florida. La alianza es una organización de activistas que luchan por una reforma migratoria federal.
Para denunciar que se trata de una acción que no se está llevando a la práctica, Martínez se infiltró junto a su compañero Marcos Saavedra, en el Centro de Transición de Broward, una prisión de inmigración para personas sin récord criminal y en proceso de deportación.
“Buscamos ser detenidos para ver nosotros mismos quienes son estas personas que llevan tanto tiempo detenidas,” dijo Saavedra. “Y conocer sus historias.”
Él se entregó en el Puerto Everglades y permaneció en esa prisión durante 14 días, mientras que Martínez hizo lo mismo en Pompano Beach, en la prisión de mujeres.
“Cuando ingresé a la prisión el 19 de julio encontré ahí, al menos, tres personas que cumplen los requisitos para la acción diferida,” dijo Martínez. “Eso es un ejemplo que no se está haciendo lo que el presidente está anunciando frente a las cámaras.”
Los dos jóvenes se identifican a sí misma como “dreamers” o soñadoras, en alusión al fallido proyecto de ley Dream Act.
La ley permitiría que los estudiantes jóvenes y reclutas militares que son indocumentados la oportunidad de permanecer en el país y solicitar la residencia a largo plazo.
“Lo que están haciendo los policías, los agentes de inmigración y guardias a nivel local es diferente. Eso es lo yo vi,” dijo la joven.
No es una amnistía, tampoco un estatus de legalidad
“El Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus siglas en inglés) procederá a ejercer su discreción procesal para asegurar que los recursos para hacer cumplir la ley no son utilizados en casos de baja prioridad, como lo son aquellos individuos que fueron traídos a este país siendo menores y que cumplan otros criterios específicos, explica el portal del U.S. Citizenship and Immigration Services.
“Aquellos que puedan demostrar que cumplen con los criterios expuestos más adelante podrán solicitar ser considerados para recibir Acción Diferida para los Llegados en la Infancia por un período de dos años, sujeto a renovación y podrán también ser elegibles para la autorización de empleo.”
“El memorando también sirve para dejar en claro que los empleados del organismo pueden ejercer su discreción procesal y los factores que deben considerarse,” escribe el USCIS, dando a los oficiales de casos individuales más margen de maniobra para decidir su deportación.
María Trina Burgos, una abogada y especialista en inmigración, dijo que el plan es, en última instancia, beneficioso para aquellos que buscan inscribirse en la escuela y contribuir a la sociedad.
“La acción diferida es una figura que permite a aquellos individuos que califican para ella a no ser deportados o puestos en deportación por un periodo de tiempo establecido,” dijo Burgos a Florida Watchdog.
Para calificar para la acción diferida, según USCIS, es necesario:
1. Tener menos de 31 años a la fecha del 15 de junio de 2012.
2. Haber llegado a Estados Unidos antes de los 16 años de edad.
3. Haber sido un residente continuo del país por un período mínimo de cinco años antes del 15 de Junio del 2012, inclusive.
4. Haber estado presente en EE.UU. el 15 de junio de 2012 y al momento de solicitar ser considerado para recibir Acción Diferida ante USCIS.
5. Haber ingresado sin inspección antes del 15 de junio de 2012 o su estatus legal de inmigración expiró al 15 de junio de 2012.
6. Estar asistiendo a la escuela, o haberse graduado de la escuela superior, poseer un Certificado de Educación General (GED, por sus siglas en inglés), o haber servido honorablemente en la Guardia Costera o en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos.
7. No haber sido encontrado culpable de un delito grave, delito menor grave de carácter significativo, múltiples delitos menores graves, o representar una amenaza a la seguridad nacional o a la seguridad pública.
Sin embargo cumplir con los calificativos no garantiza el otorgamiento de la acción diferida, ya que la medida está sujeta a discreción del agente de inmigración.
“El oficial posee una amplia discrecionalidad al momento de decidir si otorga o no el beneficio,” explicó la abogada.
“Pienso que es la mejor opción para ellos, especialmente los que obviamente no tienen otro remedio. Si ya han pasado un proceso de deportación o entraron ilegales al país, entonces esta es una opción buena.”
La experiencia en prisión
Tras pasar 14 días en la prisión ubicada en Pompano Beach, Martínez describe su experiencia en una atmosfera de miedo, ansiedad y tristeza.
“Estaba con un promedio de 80 mujeres, la mayoría de ellas meritan ser libres. A la medianoche entran los guardias y las levantan de la cama y se las llevan al avión para deportarlas,” dijo.
“Muchas tienen miedo de regresar (a sus países) porque han sufrido violencia doméstica. Hay mujeres que no tienen a nadie a fuera y son víctimas del perfil racial, del hecho que no hablan el idioma y van a parar a Broward sin tener comunicación, recursos o ayuda. Y el trato de los guardias a los detenidos es muy prepotente,” aseguró la joven que enfrentó el riesgo de ser deportada.
“Salí porque soy una joven soñadora, porque tengo privilegios como haber crecido aquí, hablar el idioma y porque soy elegible para la acción diferida del Dream act. Además tengo una comunidad la alianza nacional de jóvenes inmigrantes que me apoya. Igual siempre hay un riesgo. Pero ha valido la pena,” dijo la joven sobre su experiencia de haberse infiltrado en la prisión.
“Creo que los políticos usan el tema inmigratorio para hacer política. Obama dijo que nos iba a dar el Dream Act en los primeros 100 días de su gobierno, pero no lo hizo. Lo que hemos visto son puras promesas rotas. Y más personas deportadas en esta administración que en ningún otro gobierno,” dijo Martínez. “Eso habla por sí mismo.”
Entrevista con activista Viridiana Martinez:
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